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Futbol sala, ¿sostenible?

Aunque el fútbol sala es un deporte que gusta muchísimo por la afición tan fiel que suelen tener los equipos, por lo vistoso del juego en la cancha, por la espectacularidad de ver a dos equipos de cinco jugadores jugar al fútbol en la que la calidad, la sorpresa y la tensión está asegurada en cada jugada, además de contar con una liga mjy atractiva e interesante, hay muchas voces que hablan sobre la capacidad de este deporte para seguir siendo sostenible.

El principal problema, como suele ocurrir también en otros, está en los patrocinadores del mismo. Hasta no hace muchos años, muchas empresas privadas eran las que sustentaban estos equipos, sobre todo las relacionadas con la construcción. Con la crisis muchas de estas empresas tuvieron que cerrar y, por extensión, los patrocinios desaparecieron.

Esto llevó a su vez a que los equipos no pudieran afrontar los gastos que supone participar en una liga cada día más profesional, cada día con una exigencia de garantías para los equipos mayor, etcétera, lo que hizo que muchos de estos desaparecieran. Esto supone que muchas localidades quedarán sin una representación deportiva que hasta ese momento tenían.

Actualmente, aunque estamos ante una liga de fútbol sala buenísima, con una afición entregada y en la que todos los equipos están poniendo de su parte para hacerla mucho más atractiva y que atraiga a más afición y a más medios de comunicación, hay que tener presente la brecha tan grande que hay entre unos equipos y otros, sobre todo en medios, presupuesto, etcétera.

Está claro que los equipos más importantes son aquellos que derivan de secciones de clubes, como puede ser el Barcelona y otros que han conseguido mantenerse aún en los peores tiempos. Estos son los que han conseguido y consiguen, los mejores patrocinadores que, poco a poco, van apostando deportiva y económicamente por el fútbol sala.

Este deporte, el fútbol sala, será sostenible en tanto en cuanto la Federación se implique más en ayudar y trabajar en este deporte, manteniendo todavía más que los equipos tengan unos presupuestos ajustados y se garantice que los patrocinadores paguen, que los jugadores cobren y que no haya una diferencia salarial tan considerable entre los equipos grandes y los menos grandes.